lunes, 4 de junio de 2012

Cumpleaños Feliz

Como todos los años, cuando se acerca la fecha de mi cumpleaños, me empiezo a repetir a mi misma una mentira que ni yo me creo...me voy a hacer la dura y no voy a hablar de eso.  Jamás he podido hacerlo.  Es inevitable el cosquilleo por mencionar el día, pues simplemente los cumpleaños siempre me han emocionado.  Inclusive cuando estaba en la escuela y me hicieron algo bien desagradable que me lastimó por años.  Claro...ellas nunca lo supieron pero me dolió.  El cuento es que ese día de cumpleaños, una de mis mejores amigas me ignoró durante todo el día.  Las otras me felicitaban, abrazaban, besaban o saludaban y ella, ni se daba por enterada...¿cómo no podía darse cuenta???  Si se suponía que yo era una de sus mejores amigas.

A la hora de la salida ya me sentía lo suficientemente miserable para irme a mi casa con una nube gris encima.  Al día siguiente me felicitó y me dijo que ella había apostado con otra que podía pasar el día completo sin felicitarme....MISERABLE.  Era mi amiga así que la perdoné pero la sensación de frustración que viví ese día lo recuerdo tan vívidamente como si fuera ayer.


Después de ese incidente, la verdad tuve muchos cumpleaños felices, pero otro trágico recuerdo fue ya siendo adulta en mi nuevo hogar.  Muy emocionada planee un cumpleaños, e invité a un par de amigos y amigas y algunos vecinos.  Para que mentirles diciéndoles que fue lo mejor.  Ufff...sólo llegaron mis vecinos y un sólo amigo con su esposa.  Nadie de los que yo realmente esperaban que fuera.  Lo planee como para quince personas y solo fueron 5.  Que se le va a hacer. 

Este fin de semana invitaron a mi pequeña a un cumpleaños y adivinen...pasó lo mismo:  los invitados no llegaban, sin embargo se sentía que habían preparado el evento con mucho amor.  Decidí que pese a no haber más que 3 gatos en la reunión, no me iba a retirar y que iba a compartir lo más posible.  

Lo importante no es la cantidad de gente, sino la calidad.  Un amigo verdadero te haría sentir que aunque no pueda estar contigo (por la razón que sea) te acompaña o piensa en tí.  Al fin y al cabo la primera persona que debe celebrar el cumpleaños es uno mismo.  A mi me siguen encantando los cumpleaños y seguiré así hasta que en el pastel no quepa ni una vela más.


Seguramente cuando cumpla los 50 años, querré bailar limbo a ver como los crujidos de mis huesos compiten con el volúmen de la música.  ¿Alguien se apunta a la fiesta?