Puede ser un poco confuso que al ser joven se tenga el camino lleno de nubarrones negros. Algunas veces esos estados sombríos son causados simplemente por el cambio hormonal que nos hace ver las cosas más grises de lo que parecen, sin embargo hay que ser realista que nuestra vida de hoy en día no es como hace 20 años.
Los chicos de hoy tienen una vida muy fuerte, llena de conflictos y de constante presión social, ya sea por las redes, el entorno en donde viven, las luchas sociales de algunos pueblos, etc...
Sin ánimo de adentrarme en la política, me toca hablar de la dificultad que tienen algunos inmigrantes en nuestro país y no voy a hablar de los adultos sino de los niños y jóvenes que vienen con sus padres a una tierra nueva, sin comprender por qué, pero tienen que hacerlo porque sus padres toman esa decisión por su bienestar en la mayoría de los casos.
Es una vida difícil. Hace menos de 1 semana aterricé de lleno en lo difícil que es enfrentar algunas situaciones desde "ese punto de vista". Y es que los estudiantes extranjeros que son menores de edad se enfrentan con una cultura diferente y cuando empiezan a adaptarse, nuevos retos aparecen. Desdichadamente pagan algunas veces los malestares que nos pueden causar algunos adultos con malos comentarios pero también nosotros pecamos de inmaduros y generalizamos haciéndolos partícipes de una agresión excluyente con la etiqueta del "ujummmm...otro extranjero".
Como docente he sido testigo de muchas situaciones alegres y otras no tan alegres. Una de esas vivencias es experimentar la alegría de que un chico pueda alcanzar la oportunidad de la práctica profesional después de haber cumplido exitosamente con los deberes escolares. Generalmente ellos esperan eso con ansias porque es un paso importante a su futura vida laboral. Pero cuando esa experiencia se acompaña del sinsabor de no tener recursos para solventar cosas mínimas (mínimas para nosotros) como es la ropa adecuada, zapatos, movilización, etc, pasamos de una alegría a preocupación, cuando esa situación, no debiera ser la prioritaria ya que lo que se busca es obtener una experiencia laboral.
Convoqué a algunas amistades para resolver la situación y gracias a Dios logramos obtener respuestas positivas. Ayer mientras otros iban afanados al black weekend, yo corrí a la zapatería para comprarle zapatos y debo confesar que me sentí mucho mejor que cuando los compro para mí.
La sensación que obtienes al dar es increíble. Ansío que llegue el lunes para poder entregárselo. Es una hija elegida por Dios para incluirla en mi camino. La mejor paga...verla triunfar en el futuro. Y su sonrisa...no tiene precio.
