martes, 12 de mayo de 2015

Madre de muchos hijos

Hay ocasiones en que comparto con mis estudiantes momentos de alegría, risas, chistes y confidencias que nacen de la confianza. En ese instante pasas de docente a madre y toca pasar al consejo, a la guía en una frase.
Es increíble en una era tecnológica ver tantas almas vacías. Rodeados de gente sin distinguir en realidad a los amigos sinceros. Acostumbrados a likes y selfies parecen más una estampilla colorida para un sobre vacio.
Cuando los ves felices, te alegras con ellos. Te preocupan si estan mal o enfermos y te enojas sino dan su mejor esfuerzo a sabiendas de que tienen potencial.

Son muchos de distintas edades pero con la juventud augurando un futuro prometedor. Ruego a Dios verlos culminar con bien y seguir creciendo en cuerpo, mente y alma.