miércoles, 30 de enero de 2019

Los unicornios no lloran

Entre las actividades del día de hoy, nos tocó ir al pediatra para el chequeo de rutina de mi hija quien acababa de salir de su curso de verano de baile variado.  Muy arreglada para su curso, se colocó su vincha (diadema) de unicornio y nos encaminamos a la cita médica.  Pasamos al consultorio con la doctora y luego nos enviaron al consultorio donde colocaban las vacunas.  Revisaron la tarjeta y le tocaban 2.  

Mi hija no estaba para nada entusiasmada ya que tiene un mal recuerdo de una vacuna que fue muy dolorosa y que se la colocaron en el muslo, lo que le causó un gran dolor y un par de días de cojera.  Esta vez le tocaba en el brazo así que no debía ser tan malo.


No habían ni siquiera sacado la aguja de su estuche cuando a ella ya le corrían enormes lágrimas por las mejillas.  Las enfermeras le hablaron con mucho cariño para tratar de distraerla y yo para animarla le dije:  Vamos, que los unicornios no lloran.  Una de las enfermeras soltó la carcajada porque le gustó la frase, sin embargo la víctima de la vacunación seguía sufriendo por lo que iba a pasar.  La otra enfermera preparaba lo que necesitaba, se movía de un lado a otro y anotaba en la tarjeta lo que estaba haciendo.

De repente, se abre la puerta y entra otra enfermera y al ver a mi hija llorando dice: Oye, pero si es un unicornio bello y los unicornios no lloran.


Fue muy gracioso que soltara la misma expresión y me hizo reflexionar por qué estamos tan seguras de que los unicornios no lloran.  ¿será por eso que son tan populares?

Al final salió ganando ya que le regalaron unas pastillas para consolarla de su "trágico" momento, así que colorín, colorado...este cuento se ha acabado.

jueves, 10 de enero de 2019

Todo bajo control


Aunque me gradué de Bachiller en Comercio cuando estaba en el colegio secundario, debo confesar que la parte presupuestaria en mi vida no es algo que haya sido llevado al pie de la letra con cada cuenta.  Así que cuando tuve que tocar el tema de finanzas con la abogada, por lo concerniente al trámite del divorcio y aterrizar en que de ahora en adelante tengo que registrar hasta el último movimiento del dinero significa trabajar profundamente en un cambio de hábito que no tengo.

La lista es larga y tiene que dividirse en dos partes: mis gastos y los gastos de mi hija.  Supongo que algunas personas que ya han pasado por esto tendrán una idea de qué estoy hablando pero para los que no lo saben, les cuento todo lo que hay que detallar:

En mis gastos entran 4 categorías: préstamos, automóvil, casa y seguros.  Y para los gastos de la niña (tanto si fuera una o 5, cada uno con la misma lista) pues conteniendo lo siguiente:

  • Seguro médico
  • Medicamentos
  • Oftalmólogo
  • Consulta ortopedia
  • Consulta dentista
  • Psicóloga
  • Mensualidad escolar
  • Transporte colegial
  • Uniformes escolares
  • Material didáctico
  • Clases (cualquier actividad extra curricular)
  • Provisión de curso de verano
  • Vestidos / Calzados
  • Almuerzo en el colegio
  • Entretenimiento y ocio
  • Regalos
  • Salón de belleza
  • Ahorros Progreso
  • Provisión de vacaciones
  • Otros
Como ven es una lista extensa y si creen que la de ella es larga, tendrían que ver el desglose que tengo que hacer dentro de Préstamos, Automóvil, Casa  y Seguros.  Ya les contaré como me va con este menudo trabajo.  Por ahora, ya destiné un cartapacio para ir guardando cuanto recibo me den por los gastos. Hasta el chinito de la tienda me tiene que dar recibo.  ¡Ataja! vamos...que sí se puede.

miércoles, 9 de enero de 2019

Un nuevo comienzo


Hay momentos en la vida que sientes que te mueven como si estuvieses en medio de un huracán y por cierto, ese ha sido el sentimiento predominante de estos últimos días.

Decidí abocarme al blog ya que se que no soy la única mujer en este mundo que atraviesa por una separación y peor aún si en este caso fuiste víctima de una traición.  No es que quieras andarle contando a todo el mundo tu vida pero hay momentos en que necesitas desahogarte para no sentir que los sentimientos que en ese momento te rodean: ira, enojo, decepción, etc... se apoderen de ti.

La reacción "normal" de los primeros días me llevó a un estrés que me provocaba entre otras cosas no poder dormir ya que aunque despierta me decía: "no voy a pensar en lo que está pasando"; mi mente me traicionaba de noche con recuerdos o mezclas de sentimientos que no quería enfrentar y ¡ZAS! quedaba yo despierta como búho el resto de la noche.

Necesitaba ayuda (de hecho todavía la necesito) pero decidí no enfrentar esto sola.  Con algunas amistades de confianza, que pude contarle lo que pasó y mis sentimientos, pues confesé que necesitaba del apoyo de su amistad.  Desde ese día, tengo personas a mi alrededor que me mandan buenas vibras, me preguntan cómo estoy y la verdad me ha hecho recapacitar: ¿Por qué debo pensar y sufrir por un (sustituyan aquí por cualquier sustantivo que deseen) que al fin y al cabo en estos momentos la está pasando bien con su nuevo amor?

Se trata de mi vida, no de la de él y aunque tengamos un vínculo de unión en una hija, pues ella no tiene la culpa de ninguna de las acciones que en el pasado o en este momento estén ocurriendo.  Me encomendé a Dios para hablar con palabras sabias a mi hija y poderle explicar que ya no íbamos a vivir juntos, que era una decisión de adultos que no afectaba el amor que hacia ella teníamos.  También le dije que en este momento eramos una especie de sociedad que debe trabajar en equipo.  Algunas veces ella iba a estar triste y yo la iba a apoyar y en otras sería yo la que estaría triste y que igualmente su apoyo era indispensable para mí porque juntas somos más fuertes.  Desde ese momento no cesan los abrazos, besos y ¿estás bien?.

Lo que pasé hace un par de días no se lo deseo a nadie pero si alguien está pasando por un mal momento, solo les digo: respira, si necesitas llorar, llora pero después ÁMATE INTENSAMENTE porque la vida es solo una y si como yo, tienes hijos, la mejor armadura que les puedes proveer para su autoestima es que te vean salir adelante con valentía y honestidad.  Decido ser feliz...y tu? 

Si a alguien le ha servido esta pequeña declaración de querer superar la adversidad, me gustaría que me lo compartieran o me dejaran algún mensaje.  Prometo seguir con mensajes de aliento para aliviar el corazón de mujer.