jueves, 10 de enero de 2019

Todo bajo control


Aunque me gradué de Bachiller en Comercio cuando estaba en el colegio secundario, debo confesar que la parte presupuestaria en mi vida no es algo que haya sido llevado al pie de la letra con cada cuenta.  Así que cuando tuve que tocar el tema de finanzas con la abogada, por lo concerniente al trámite del divorcio y aterrizar en que de ahora en adelante tengo que registrar hasta el último movimiento del dinero significa trabajar profundamente en un cambio de hábito que no tengo.

La lista es larga y tiene que dividirse en dos partes: mis gastos y los gastos de mi hija.  Supongo que algunas personas que ya han pasado por esto tendrán una idea de qué estoy hablando pero para los que no lo saben, les cuento todo lo que hay que detallar:

En mis gastos entran 4 categorías: préstamos, automóvil, casa y seguros.  Y para los gastos de la niña (tanto si fuera una o 5, cada uno con la misma lista) pues conteniendo lo siguiente:

  • Seguro médico
  • Medicamentos
  • Oftalmólogo
  • Consulta ortopedia
  • Consulta dentista
  • Psicóloga
  • Mensualidad escolar
  • Transporte colegial
  • Uniformes escolares
  • Material didáctico
  • Clases (cualquier actividad extra curricular)
  • Provisión de curso de verano
  • Vestidos / Calzados
  • Almuerzo en el colegio
  • Entretenimiento y ocio
  • Regalos
  • Salón de belleza
  • Ahorros Progreso
  • Provisión de vacaciones
  • Otros
Como ven es una lista extensa y si creen que la de ella es larga, tendrían que ver el desglose que tengo que hacer dentro de Préstamos, Automóvil, Casa  y Seguros.  Ya les contaré como me va con este menudo trabajo.  Por ahora, ya destiné un cartapacio para ir guardando cuanto recibo me den por los gastos. Hasta el chinito de la tienda me tiene que dar recibo.  ¡Ataja! vamos...que sí se puede.

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