Hay momentos en la vida que sientes que te mueven como si estuvieses en medio de un huracán y por cierto, ese ha sido el sentimiento predominante de estos últimos días.
Decidí abocarme al blog ya que se que no soy la única mujer en este mundo que atraviesa por una separación y peor aún si en este caso fuiste víctima de una traición. No es que quieras andarle contando a todo el mundo tu vida pero hay momentos en que necesitas desahogarte para no sentir que los sentimientos que en ese momento te rodean: ira, enojo, decepción, etc... se apoderen de ti.
La reacción "normal" de los primeros días me llevó a un estrés que me provocaba entre otras cosas no poder dormir ya que aunque despierta me decía: "no voy a pensar en lo que está pasando"; mi mente me traicionaba de noche con recuerdos o mezclas de sentimientos que no quería enfrentar y ¡ZAS! quedaba yo despierta como búho el resto de la noche.
Necesitaba ayuda (de hecho todavía la necesito) pero decidí no enfrentar esto sola. Con algunas amistades de confianza, que pude contarle lo que pasó y mis sentimientos, pues confesé que necesitaba del apoyo de su amistad. Desde ese día, tengo personas a mi alrededor que me mandan buenas vibras, me preguntan cómo estoy y la verdad me ha hecho recapacitar: ¿Por qué debo pensar y sufrir por un (sustituyan aquí por cualquier sustantivo que deseen) que al fin y al cabo en estos momentos la está pasando bien con su nuevo amor?
Se trata de mi vida, no de la de él y aunque tengamos un vínculo de unión en una hija, pues ella no tiene la culpa de ninguna de las acciones que en el pasado o en este momento estén ocurriendo. Me encomendé a Dios para hablar con palabras sabias a mi hija y poderle explicar que ya no íbamos a vivir juntos, que era una decisión de adultos que no afectaba el amor que hacia ella teníamos. También le dije que en este momento eramos una especie de sociedad que debe trabajar en equipo. Algunas veces ella iba a estar triste y yo la iba a apoyar y en otras sería yo la que estaría triste y que igualmente su apoyo era indispensable para mí porque juntas somos más fuertes. Desde ese momento no cesan los abrazos, besos y ¿estás bien?.
Lo que pasé hace un par de días no se lo deseo a nadie pero si alguien está pasando por un mal momento, solo les digo: respira, si necesitas llorar, llora pero después ÁMATE INTENSAMENTE porque la vida es solo una y si como yo, tienes hijos, la mejor armadura que les puedes proveer para su autoestima es que te vean salir adelante con valentía y honestidad. Decido ser feliz...y tu?
Si a alguien le ha servido esta pequeña declaración de querer superar la adversidad, me gustaría que me lo compartieran o me dejaran algún mensaje. Prometo seguir con mensajes de aliento para aliviar el corazón de mujer.

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