Cuando otras personas me escuchan hablar de las Hermanas en el colegio donde estudié, se imaginan un ambiente aburrido o falto de momentos de diversión.
Yo las recuerdo en el patio jugando volleyball con nosotras o basketball y haciendo unos pases que haría envidiar a cualquiera. Fueron tiempos de canto, acompañamiento y escucha que formaron en mi el ser que soy hoy y que valora el ser humano por encima de sus saberes.
Eso mismo traté de hacerlo con mis hijos y ahora con mis alumnos. Que valoren al ser y sean agradecidos. Que saluden al que limpia en la escuela o les ayuda en cualquier cosa y que no olviden sonreir porque como decía Don Bosco: La santidad consiste en estar alegres.
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