jueves, 24 de mayo de 2012

Edad ¿un problema o una bendición?

Cuando se es pequeño, uno ansía ser grande.  Vestir como mamá, usar su maquillaje, sus bolsos, arrastrar los collares en tacones que parecen lanchas para nuestros pequeños pies.

A medida que vamos creciendo, nos vamos preocupando por como nos vemos pero mucho más por cómo nos ven y así empieza la eterna lucha por la juventud.  Que si la crema, la faja, la ropa, el coqueteo, el cabello, la peluquería, las combinaciones y los accesorios.  Luego nos enamoramos y nuestra preocupación por nosotras disminuye para darle paso a nuestros hijos y "sus cosas".

Unas más que otras suelen equilibrar el asunto dándose un chance de vez en cuando para escaparse a la peluquería por ejemplo y mimarse.  Pues vamos, estamos hablando de una mujer normal que es ama de casa y profesional a la vez porque la que tiene dinero no tiene tanto stress como las otras mortales.  Ahora es más difícil la competencia con tanta mujer artificial (entiéndase silicona, postizos, cirugías y demás) pero por suerte, todavía hay hombres que buscan la belleza, en donde la deben buscar...en el corazón y no en el exterior pero eso no implica que debamos echarnos al olvido nomás porque no alcanza el dinero.  La higiene y el cuidado no va reñido con la condición social, pero por Dios, hay mujeres que se divorcian del espejo después de cierta edad.  

No sé si es que sólo se ven para cepillarse los dientes y punto pero te topas con cada esperpento que sería para darle un trofeo al hombre que se mantiene fiel a la causa en tales circunstancias.  A veces en la mañana voy en el auto observando a mi alrededor y hay unas doñitas con un licra mostrando las delicias de la comida en los excesos de sus protuberancias, y vuelvo a interrogarme...¿será que no se ven en el espejo?  Típicamente en nuestro país el otro horror es ver como salen a las calles con la tubería en la cabeza, es decir con los rollos.  ¡Ahhhh!!!   NOOOOOOOOO... Eso no, por Dios.

Yo sólo quiero llegar a vieja con un carácter sosegado, cuidando mis canitas y mi poco cabello, con un olor agradable a perfume suave y que le inspire a los nietos acercarse y no huirme como si fuera la Bruja del 71.

Veremos de aquí en adelante lo que me toque por vivir.  Mientras tanto sigo pensando que la edad no es un problema...es una bendición.


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