sábado, 22 de septiembre de 2012

Por nuestros hijos...la vida.

Hace tan solo 2 días conversaba con una amiga al respecto de la locura que fue el quinceaños de su hija.  Resulta que la madre en cuestión aunque está casada, es como divorciada virtual ya que el esposo trabaja en otra parte del país y se ven cada 6 semanas.  Mientras tanto a ella le toca llevar el peso de su hogar y las decisiones prácticamente sola.

Me cuenta que un principio, no consideraba hacer un quinceaños, sin embargo por la ayuda externa de tías, abuelas, amigas y demás que no hacen más que complicarle la vida a cualquiera, convencieron a la chica que era importante celebrar los 15 años, en lugar de un viaje como era el plan inicial.  Tocó entonces correr para planificar el quinceaños, primero el tema, en este caso fue típico, luego la decoración y a corretear lugar y convertirse también en coordinadora de banquetes para satisfacer a los invitados con el menú correcto. 

Es increíble todo lo que a detalle me contó mi amiga y pensé que tan sólo me faltan 11 años (sí, porque 11 años no es mucho tiempo...NO ES NADA!!!, imagínense si para Gardel, 20 años no es nada, ahora para mí 11 años).  Ahorita estoy enredada con un simple canta´o de cumpleaños para celebrarle los 4 añitos a mi hija, no quiero ni pensar cuando llegue el momento crucial de los quinceaños.  Ya me veo halandome las greñas, histérica porque la coordinación no va a la par de mis ideas o porque simplemente no consigo lo que planee.  ¿Tonterías de mujeres?  Nooooo... esto es fundamental para el resto de nuestra existencia.  Una chica vive su quinceaños y aunque diga que no quiere nada...(esto no es cierto, siempre lo quieren pero algunas tienen misericordia de sus padres), es algo con lo que toda chica sueña.

Mientras llegue el momento, seguiré con mi enredo de los 4 añitos en donde solo tengo que ver el dulce, la piñata, las invitaciones, las canastitas, la comida, la música y que nadie se aburra.  ¿Qué más puedo desear? 

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