Yo nunca he sido adicta al uso del celular, para empezar y lamento si hiero a alguien...odio el blackberry y sus soniditos...Ya sé que se pueden callar pero parece que los usuarios de este tipo de celular GOZA con estresar al resto de los mortales con sus ruiditos repetitivos y agudos.
Recuerdo que cuando mi celular decidió fallecer, le dije a mi esposo que buscaramos un modelo sencillo, de esos que sirve sólo para contestar, al fin y al cabo para eso son los celulares, para hablar, pero se empecinó en que debía tener uno tactil que se conectara a la red social, que pudiera ver mi correo y la emoción iba en aumento como si el celular fuera para él. Como el que iba a pagarlo era él y no yo, dejé que lo comprara pero enseguida el aparato en cuestión me hizo sentir como verdadera cavernícola. La tecnología tactil era demasiado sensible a mis dedos e iba adonde no quería. No lograba poner los ajustes como yo quería y me volví un trauma con el celular. Cuando al fin nos logramos llevar de maravilla...ZAS! un gracioso sin oficio, decidió robarme el celular del bolso.
Ahora volví a las mismas del principio. No tengo celular, por lo tanto no puedo llamar ni recibir llamadas de nadie. Fue como volver a ser adolescente / universitaria (honestamente los celulares cuando salieron solo era para gente adinerada y era como cargar un bloque en vez de un telefono). Las personas ahora que saben que no tengo celular, me miran con lástima, ja ja ja, sí...con lástima, como si el aparato fuese pariente mío. Tal vez sea una manera de reconciliarme con el silencio pero honestamente, no tener con quien conversar es como ser una isla. Buscaré uno de esos celulares baratos que te lo devuelven si se te olvida en algún lado. Son tan "gallos" que parecen venir en la caja de cereales. Tal vez sea mejor, ¿no creen? La vida es una sola y como venga hay que vivirla. Bendiciones amig@s

No hay comentarios:
Publicar un comentario